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Sitio
de un corredor uruguayo:
Si bien toda mi vida hice deportes, basketball, futbol, también siempre me gusto correr, y lo hacía cada tanto, sin ningún orden ni regularidad, a tal punto que muchas veces me lesionaba, distancias cortas que no iban más de 5 o 6 kilómetros, fue a instancias de un compañero de trabajo corredor que me inscribí por primera vez en la célebre Corrida de San Fernando, fue a partir de participar en esta carrera (Enero 2007), y de la satisfacción lograda que desde esa fecha no he parado más de correr. Es una experiencia única e intransferible, revitalizante.
Siempre corrí en forma individual y sin ningún programa, y desde hace algunos meses por invitación de otro amigo me he integrado al grupo de corredores “ANDARINES” que entrena en el Campus de Maldonado, con la supervisión de profesor Walter Burgueño, un amigo y un fenómeno que sabe “hacer” al grupo y lograr un clima ideal para entrenar en forma amena y distendida, logrando excelentes resultados, y bueno desde ese momento me siento un andarín más.
He tenido experiencias formidables como lo fue: Los 10 KM de Porto Alegre, la Media Maratón de Buenos Aires (21 km), la Media Maratón de Buenos Aires 21 km 21/09/2008, la Media Maratón de la Ciudad de la Sierras Salus Minas, la NIKE 10 KM 2007 y 2008, la REEBOK 10KM 2007 y 2008, la NATIVA 10 km, la San Felipe y Santiago 10 km, Valizas/Aguas Dulces 8km por la playa, La Pedrera/La Paloma 12 km, etc.
Es impresionante y estimulante ver que cada vez son más “esos locos que corren” como dice mi amigo Marciano Durán, y somos una especie de gran familia, unidos por algo tan sano y gratificante, salud a
todos…
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| CALENDARIO CARRERAS URUGUAY
2009
07/06/2009 – Salomon Running Race Sierra de las Animas 16 km
14/06/2009 – ONG Maldonado 7 km (Domingo) hora 10.00
14/06/2009 – AAU Fecha 07 Sauce Canelones 10 km (Domingo)
21/06/2009 – 100 años Asociación Cristina de Jovenes
27/06/2009 – Pan de Azucar 10 km
26/07/2009 – Piriapolis 8 km hora 10.00 (Domingo)
09/08/2009 – Los Rojos y Covisunca 10 km Montevideo
06/09/2009 – 2da. Maratón de Punta del Este 42 km 8km op.hora 08.00
20/09/2009 – ½ Maratón de Buenos Aires 21 km (Domingo)
17/10/2009 – Reebok 10 km Montevideo (Sábado)
25/10/2009 – Club Banco República 10 km Mdeo. (Domingo)
01/11/2009 – Andarines Maldonado 10 km (Domingo)
07/11/2009 – Nike 10 km Montevideo (Sábado)
15/11/2009 – ½ Maratón Piriapolis (Domingo) hora: 09.00
06/12/2009 – Nativa 10 km Montevideo (Domingo)
12/12/2009 – ½ Maratón Gardeliana Tacuarembo (Sábado)
19/12/2009 – San Felipe y Santiago 10 km Mdeo. (Sábado)
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ESOS
LOCOS QUE CORREN
Yo
los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan
en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la
tarde o intentan que no los atropelle un camión
por la noche.
Están locos.
En verano corren, trotan, transpiran, se
deshidratan y finalmente se cansan… sólo para
disfrutar del descanso.
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se
enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les
moje la cara.
Yo los he visto.
Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles,
serpentean caminos de tierra, trepan cuestas
empedradas, trotan en la banquina de una carretera
perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes
de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan
charcos, atraviesan parques, se molestan con los
autos que no frenan, disparan de un perro y
corren, corren y corren.
Escuchan música que acompaña el ritmo de sus
piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas,
escuchan sus latidos y su propia respiración,
miran hacia delante, miran sus pies, huelen el
viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que
salió de los naranjos, respiran el aire que llega
de los pinos y entreparan cuando pasan frente a
los jazmines.
Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan championes con aire y zapatillas de marca,
corren descalzos o gastan calzados. Traspiran
camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su
propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien.
Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro
blanco, pican después de la columna, buscan una
canilla para refrescarse… y siguen.
Se inscriben en todas las carreras… pero no
ganan ninguna.
Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan
que trotan y a la mañana se levantan como niños
en Día de Reyes.
Han preparado la ropa que descansa sobre una
silla, como lo hacían en su infancia en víspera
de vacaciones.
El día antes de la carrera comen pastas y no
toman alcohol, pero se premian con descaro y con
asado apenas termina la competencia.
Nunca pude calcularles la edad pero seguramente
tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.
Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y
antes de empezar saben que no podrán ganar aunque
falten todos los demás.
Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos
antes de la largada necesitan ir al baño.
Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los
cuatro o cinco a los que hay que ganarles.
Son sus referencias de carrera: “Cinco que
corren parecido a mí”.
Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para
dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo
alientan, le dicen que falta poco y le piden que
no afloje.
Preguntan por el puesto de hidratación y se
enojan porque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen
el agua que quieran, sin esperar que se la
entregue un niño que levanta un vaso cuando
pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que
no los deja ver.
Están mal, ellos saben que allí cerca está la
sombra de un sauce o el resguardo de un alero.
No las preparan… pero tienen todas las excusas
para el momento en que llegan a la meta.
No las preparan…son parte de ellos.
El viento en contra, no corría una gota de aire,
el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que
largan caminando adelante y no te dejan pasar, el
cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie
derecho de la costura de la media nueva, la
rodilla que me volvió a traicionar, arranqué
demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a
picar pero no quise.
Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando
llegan disfrutan de levantar los brazos porque
dicen que lo han conseguido.
¡Qué ganaron una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con
un centenar o un millar de personas… pero
insisten con que volvieron a ganar.
Son raros.
Se inventan una meta en cada carrera.
Se ganan a sí mismos, a los que insisten en
mirarlos desde la vereda, a los que los miran por
televisión y a los que ni siquiera saben que hay
locos que corren.
Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa
al colocarse el número, simplemente por que no
están bien.
Los he visto pasar.
Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta
respirar, tienen puntadas en el costado… pero
siguen.
A medida que avanzan en la carrera los músculos
sufren más y más, la cara se les desfigura, la
transpiración corre por sus caras, las puntadas
empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la
llegada comienzan a preguntarse que están
haciendo allí.
¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden
desde la vereda?
Están locos.
Yo los conozco bien.
Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su
esposo que disimulan a puro amor la transpiración
en su cara y en su cuerpo.
Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún
abuelo les pega un grito solidario cuando
atraviesan la meta.
Llevan un cartel en la frente que apaga y prende
que dice “Llegué -Tarea Cumplida”.
Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se
tiran en el pasto a reponerse pero se paran
enseguida porque lo saludan los que llegaron
antes.
Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van
a saludar a los que llegan después que ellos.
Intentan tirar una pared con las dos manos, suben
su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco
que llega más transpirado que ellos.
Los he visto muchas veces.
Están mal de la cabeza.
Miran con cariño y sin lástima al que llega diez
minutos después, respetan al último y al penúltimo
porque dicen que son respetados por el primero y
por el segundo.
Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando
la marcha ganándole solamente a la ambulancia o
al tipo de la moto.
Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros
para correr 10.
Compran todas las fotos que les sacan y no
advierten que son iguales a las de la carrera
anterior.
Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que
la visita pueda verlas y tengan que preguntar.
Están mal.
-Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su
tono más humilde.
-Esta es la primera que gané- dicen omitiendo
informar que esa se la entregaban a todos,
incluyendo al que llegaba último y al inspector
de tránsito.
Dos días después de la carrera ya están
tempranito saltando charcos, subiendo cordones,
braceando rítmicamente, saludando ciclistas,
golpeando las palmas de las manos de los colegas
que se cruzan.
Dicen que pocas personas por estos tiempos son
capaces de estar solos -consigo mismo- una hora
por día.
Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos
más.
Dicen que la gente no se banca tanto silencio.
Dicen que ellos lo disfrutan.
Dicen que proyectan y hacen balances, que se
arrepienten y se congratulan, se cuestionan,
preparan sus días mientras corren y conversan sin
miedos con ellos mismos.
Dicen que el resto busca excusas para estar
siempre acompañado.
Están mal de la cabeza.
Yo los he visto.
Algunos solo caminan… pero un día… cuando
nadie los mira, se animan y trotan un poquito.
En unos meses empezarán a transformarse y quedarán
tan locos como ellos.
Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se
tiran.
Pican, frenan y vuelven a picar.
Me parece que quieren ganarle a la muerte.
Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.
Están completamente locos.
Marciano
Durán
Marzo 2008 |
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San
Fernando 2008 |
ONG
Rumbos 2007 |
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Reebok
2008 |
San
Fernando 2007 |
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